El cruce de San Buenaventura
De Fiambalá a Antofagasta de la Sierra (Catamarca)
         


LA  GESTACIÓN

La Cordillera de San Buenaventura es una cadena montañosa transversal a la Cordillera de los Andes, a la altura del Paso de San Francisco (aprox 27 grados de latitud sur) y se la considera el límite meridional de la Puna.

Al sur se abre el gran valle de Fiambalá/Tinogasta y al norte comienza la altiplanicie tapizada de volcanes.

Si bien desde tiempos inmemoriales los aborígenes subían y bajaban de la Puna con sus recuas de llamas primero y con sus tropillas de mulas luego en su actividad de intercambio de mercancías, en realidad hasta finalizado el siglo XX no existía la posibilidad de hacer ese recorrido en modernos vehículos a motor.

En el grupo de conocidos "activistas" de las aventuras por fuera de los caminos la teníamos como una gran "asignatura pendiente", y no porque no lo hayamos intentado.

Fedrico Kirbus, Nico Bello, Viajeros, Nestor Queralt y El Colo Hartingh, entre los más cercanos habían hecho sus correspondientes intentos o los estaban planificando.

En Marzo de 2003 fuimos con Conejo Negro en una exploratoria a ver hasta dónde se podía llegar. Pasamos Mesada de los Zárate, trepamos hasta el filo de la sierra, pero a la altura de Delgadillo la tenue huella precariamente abierta por las máquinas viales de la intendencia de Fiambalá, acababan.

Por delante un panorama de rocas y precipicios nos indicaba que si queríamos hacer el intento, ese no sería el camino.

Había otras "tentadoras" quebradas que, tanto en las cartas topográficas como en las imágenes satelitales, aparecían como probables vías de acceso a la Puna.

Todo continuó así hasta que, en Septiembre de 2.005, Nestor Queralt y su "jauría de buenos muchachos" encararon con sus motos de alta cilindrada para intentar vencer a San Buenaventura. Y lo lograron... claro que con una pequeña ayuda de vialidad de Fiambalá que justamente en esos días daba por "abierto para vehículos especiales" el tramo de camino que sube hacia el Campo de Piedra Pómez, en el arenal de Carachi Pampa.

Trajeron una fotos espectaculares, que nos insuflaron mayor entusiasmo a todos los que aún no habíamos ido.

Así fué que durante Diciembre de 2005,en una travesía de dos vehículos y cuatro personas en la que pensábamos explorar una zona poco pisada de la Puna catamarqueña, elegimos como vía de acceso a la altiplanicie, a esta recientemente abierta.


Foto: Javier Pla

El primer intento acabó antes de llegar a Palo Blanco, con una manguera del turbocompresor de la Discovery rota y negándose a ser reparada.

Volvemos a Fiambalá dónde uno de esos mecánicos que reparan tanto una licuadora como una máquina vial o una Land Rover Discovery, la arregló mientras nosotros nos distendíamos en las termas.


Foto: Gabriel Biro

Al día siguiente comienza nuevamente el recorrido.

Nos sorprende una RP 34 con flamante asfalto hasta cerca de Palo Blanco.
Poco más allá de este pueblo, Javier decide salirse a la banquina y sufrimos el bochorno de no poder retornar a la carretera sin la ayuda de la Land Rover y su turbocompresor reparado.


Foto: Pièrre Lous

Vueltos al camino pasamos por Mesada de los Zárate y con una calzada sumamente mejorada respecto de nuestra anterior andanza por aquí, llegamos y pasamos por Delgadillo sin mayor dificultad.

Poco mas allá de donde acababa la huella en 2003, vemos que fue lo que detuvo tanto tiempo la construcción de la calzada.

Foto: Pièrre Lous

Una bajada de casi 200 metros hasta el nivel del río, para luego remontar nuevamente por la orilla opuesta.

Los casi 2700 msnm que habíamos logrado se transforman en menos de 2500 y vuelta a remar hacia arriba.


Foto: Eduardo Cinícola

La precaria huella, por la que hace poco ha pasado el gobernador de la Pcia se ha construído sobre cerros que permanentemente se cubren de arena.

Sin mantenimiento la traza desaparecería prontamente.


Foto: Eduardo Cinícola

Las 4x4 luchan por ahora sin dificultad con la pendiente y la arena acumulada.

Los 2500 metros sobre el nivel del mar poco a poco ascienden hasta convertirse en 3500.
El cauce casi seco va quedando abajo, al fondo del precipicio.


Foto: Javier Pla

Cuando estamos a punto de entrar a la Puna, una última y extensa acumulación de arena sobre la ascendente huella hace trastabillar el orgullo de las camionetas y nos exige bajar la presión de los neumáticos.


Foto: Pièrre Lous
Arribados a la cima de aquella "cuesta" se abre un amplio panorama ante nuestros ojos.

Menos mal que hace un rato desinflamos los neumáticos, porque poco más adelante la huella practicamente desaparece.


Foto: Pièrre Lous

Arribados a la altiplanicie nos encontramos con que estamos montados sobre un médano gigante.
De ahora en más nos parecemos mas a los touaregs de los desiertos que a expedicionarios de la Puna.


Foto: Javier Pla


Foto: Javier Pla


Foto: Javier Pla


Foto: Javier Pla


Foto: Javier Pla


Foto: Pièrre Lous


Foto: Pièrre Lous

El haber llegado allí en tan poco tiempo nos hace sentir orgullosos y con ganas de un desafío mayor (a pesar de ser este solo nuestro enlace para llegar a Antofagasta de la Sierra).

Desde aquel gran campo de arena que se encuentra a 3.500 metros de altura, existen tres posiblidades:

A) Tomar por el camino más corto (hacia el Este), bordeando el Campo de Piedra Pómez.

B) Tomar por el centro pasando por dentro de la Caldera del Cerro Blanco.

C) Tomar hacia el Oeste a bordear el Cerro Blanco e inventar caminos...

Por supuesto elegimos la alternativa "C".


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