Confluencias y huellas mineras en CHILE
ó...
La travesía "épica"

Introducción y "Días 1, 2 y 3"

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Foto: Claudio GUANCIAROSSA


Corria noviembre de 2016 y debíamos armar alguna travesía para aprovechar los feriados del mes siguiente. Decidimos que iríamos a Chile nuevamente.
A la zona cordillerana, pero al sur del Paso de San Francisco, ya que hacia el norte la habíamos recorido hasta Perú sumando varias expediciones anteriores.

Decidimos también que sería una travesía de exploración, esto es, iríamos a reconocer lugares que desconocíamos por completo y sobre los que había poca información por ser apartados y de dificil acceso.
Así nos propusimos algunos objetivos quizás un poco ambiciosos, pero más vale pecar por ambicioso en estas lides que quedarse sin objetivos a mitad de la expedición.

Sabíamos de antemano que a pesar de ser diciembre, muy probablemente la nieve invernal, aún no completamente derretida, nos jugaría una mala pasada, así como seguramente hallaríamos muchas barreras mineras, ya que en Chile, tal como en Argentina, esas empresas escudadas en permisos de exploración o explotación, se adueñan del territorio en el cual han obtenido esas autorizaciones, impidiendo la libre circulación como si amos y señores de ese territorio, ellos fueran.

Bien, pero eso es exploración, averiguar también hasta dónde se puede llegar.

La vista de los seismiles desde su cara Oeste sería lo primero que seguramente veríamos ni bien ingresáramos a Chile.

La Confluencia de paralelos y meridianos exactos de S27 W69 el segundo objetivo.

La Laguna del Negro Francisco al pie del Vn Copiapó que está allí cerca, un poco al sur de la aduana del Salar de Maricunga, inicialmente prevista como primer lugar de pernocte, quedó relegada para el segundo día ya que iban algunas mujeres y novatos a los que podía afectarles dormir esa primera noche a más de 4.000msnm, así que estiraríamos esa jornada hasta la ciudad de Copiapó a dormir en hotel.

Al día siguiente y estando en Copiapó no podríamos dejar de hacer una escapada a conocer y "jugar" en sus famosas y altas dunas de arena por donde varias veces pasó el Rally Dakar.

Otra confluencia de meridiano y paralelo, esta vez la de S28 W70, nos esperaba en en hermoso valle del río Copiapó, junto con unos restos de hornos de fundición de metales de época incaica y un viejo acueducto del siglo XIX construido para mover las ruedas de un antiguo molino de minerales.

Intentaríamos terminar esa jornada y armar campamento en la postergada Laguna del Negro Francisco, donde Chile ha creado una Reserva.

Otro objetivo cercano sería llegar, circulando por huellas mineras y/o a campo traviesa, hasta el Glaciar del Co El Potro que conociéramos en expediciones anteriores, pero del lado argentino.
Explorando imágenes satelitales descubrimos que, si la naturaleza y los derretimientos níveos nos ayudaban, desde Chile podríamos llegar a verlo "casi desde arriba" desde un cerro lindero.

Durante los preparativos Tobhias me enviaba tracks de huellas y más huellas que relevaba de fotografías satelitales, muchas de ellas (las huellas) muy precarias o abandonadas, mientras que otras en evidente uso por las grandes empresas mineras instaladas en ese sector. A ellas agregaba las que relevaba yo personalmente y con todas iba actualizando la versión inédita de ViajerosMapas que usaríamos como base cartográfica para la expedición.

El Paso de los Patos Norte (un paso fronterizo no habilitado), por donde los crianceros chilenos cruzan a los fértiles valles intermontanos de San Juan a hacer la veranada de engorde de sus animales, era uno de los últimos objetivos al que se agregaba la circunstancial visita a alguno de los numerosos observatorios astronómicos que hay instalados en esa región de Chile.

Finalmente reingresaríamos a nuestro país por el Paso de Agua Negra, si es que lo habilitaban mientras permanecíamos en Chile ya que aún a principios de Diciembre permanecía cerrado por la gran acumulación de nieve.


Bien, esos eran los planes, pero por alguna razón que entenderán más tarde, Pablo decidió que esta travesía seria denominada la "Travesía ÉPICA", mmmm... ¿Será para tanto?...


Bueno, veamos las fotos y cómo nos fue:


 


Mapa esquemático de la zona a visitar, tomado de ViajerosMapas.com
En verde claro el derrotero planeado.

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Foto: Pablo ANASTASIO
Primer destino; Paso de San Francisco.
Allá vamos.


Foto: Hugo BERRY
El Incahuasi, digno representante de los seismiles del paralelo 27, se asoma a recibirnos.


Foto: Claudio GUANCIAROSSA
Prolijamente alineados frente al puesto de Gendarmería y aduana de "La Gruta".
Esta vez éramos multitud...
El Vn San Francisco, al fondo, nos toma lista.


Foto: Claudio GUANCIAROSSA
Al llegar al límite nos sorprendemos de ver como la impetuosidad del viento andino
arrancó de cuajo el portal de hierro que anuncia el ingreso/saldida de cada país.


Foto: Pablo ANASTASIO
 


Foto: Gastón BALDI
Ya en terrirorio chileno la increíble Laguna Verde.
Detrás de ella, el Co Negro de la Laguna Verde 5.873m (sin nada de nieve) y
más atrás (izq) dos seismiles tambien chilenos; el Vn Peña Blanca (6.036m) y el Ermitaño (6.135m)


Foto: Gastón BALDI
Desde otro ángulo y apuntando hacia el límite internacional vemos la laguna y detrás
el volcán Falso azufre por cuyas cumbres pasa justamente la línea divisoria de Chile/Argentina.


Foto: Gastón BALDI
En esta hermosa panorámica que sacó Gastón barriendo desde el Noroeste al Noreste, vemos nuevamente, de izquierda a derecha:
los volcanes nevados Peña Blanca y Ermitaño, el oscuro Vn Co Negro de la Laguna Verde,
atrás y muy lejano el gigantesco Vn El Cóndor y más a la derecha el Falso azufre.
Por las cumbres de estos dos últimos pasa el límite internacional.


Foto: Hugo BERRY
Mientras que desde las costas de la Laguna Verde Hugo apunta directamente al Este, hacia Argentina.
vemos que por la posición del sol cambia la coloración del agua
mientras podemos observar, además, una cara poco conocida para nosotros del Vn San Francisco (6.036m), su cara Oeste.
Por el abra que se ve a la izquierda pasa la carretera internacional.


Foto: Hugo BERRY
Seguimos internándonos en territorio chileno por una ancha ruta ripiada.


Foto: Claudio GUANCIAROSSA
Poco más adelante nos sorprenden penitentes que aún le pelean su existencia al sol en pleno Diciembre.


Foto: Eduardo Cinícola
Claudio quiere una foto entre aquellos fantasmales "encapuchados".
Más que penitentes, parece un mitin de adeptos al Ku-Klux-Klan.


A poco de andar vemos la "punta de riel" de la pavimentación de la Ruta Nacional Chilena Nº31.
Desde allí y hasta la aduana del Salar de Maricunga continúa el flamante asfalto, aunque de una llamativa irregularidad, no común en Chile.

Extasiados por el paisaje, leyendo carteles sobre las bellezas que nos rodean y mirando el GPS, entramos abruptamente en una zona de muchas curvas (La Cuesta Colorada) lo que nos obligó a hacer una abrupta maniobra que nos hizo pegar un buen susto.

Ese lugar, la primera curva de la Cuesta Colorada es un buen sitio para detenerse a resguardo para tomar fotos de los seismiles, de la cascada cercana y del Salar de Maricunga.

Poco más adelante debíamos abandonar por unos cientos de metros la novísima ruta, para, a campo traviesa, intentar llegar a la Confluencia del Paralelo de 27º Sur con el Meridiano de 69º Oeste.

Una incómoda zanja acompañaba la ruta en toda su extensión, zanja que le costó una "colgada" por cruce de ejes a algún integrante del grupo.


 


Foto: Hugo BERRY
Allí están, Tobhias y Eduardo ya llegaron a las cercanías de la confluencia y, están girando,
cual si fuese una danza de camionetas, buscando el punto exacto donde el paralelo se cruza con el meridiano.


Foto: Claudio GUANCIAROSSA
Ya está, EXACTO!
El GPS marca justo Sur 27º West 69º.
Estamos "parados" sobre la confluencia a 3.881m de altura.


Foto: Gastón BALDI
Parte del grupo de personas y vehículos que lograron "cazar" la confluencia
Posando para el registro en Confluence.org


Una vez que todos "se pararon" sobre la confluencia con sus respectivos receptores GPSs y tomadas las fotos de rigor para "Registrar" el logro en la Organización sin fines de lucro Confluence.org continuamos camino rumbo a la aduana de Maricunga para hacer nuestro ingreso "formal" a Chile.

Hechos los trámites migratorios y aduaneros seguimos avanzando por una Ruta 31 que ahora volvió a perder el asfalto, pero nos regala por un trecho un perfecto alisado realizado con salitre que se asemeja y casi mejora la lisa superficie del asfalto perdido.


 


Foto: Pablo ANASTASIO
Allá vamos.


Foto: Guillermo LOZA


Luego de esto la cosa se complica y una maraña de distintas variantes en subidas y bajadas (la Cuesta Codoceo)se nos presenta por delante (hasta aquí no llegaron aún las mejoras).

Nuestro destino para el fin de esa jornada era la ciudad de Copiapó donde "los previsores" ya habían reservado un lindo hotel para descansar de esos dos largos días de enlace.

Como aún era temprano (poco más de las cuatro de la tarde) y anochecería cerca de las 21Hs, les propongo internarnos por una huellita lateral en busca de un pueblo minero abandonado que había divisado en las fotografías satelitales y había marcado en ViajerosMapas.


 


Tomado de ViajerosMapas.com


Foto: Guillermo LOZA
El pueblito minero abandonado no lo encontramos...
Parece que lo estaban recuperando...


Foto: Claudio GUANCIAROSSA
Pero, allí, en ese mismo lugar, una de las camionetas sufrió un percance...
Literalmente se "derritió" una cruceta del cardan delantero, que salió volado...


Foto: Claudio GUANCIAROSSA
Por suerte entre Hugo, Javier y Gastón rápidamente sacaron el cardan herido y pudimos continuar "en simple".
Ya teníamos tarea para el día siguiente. Aparte de la visita a las Dunas de Copiapó... taller mecánico.


Foto: Guillermo LOZA
Ya en los últimos tramos de asfalto, llegando a Copiapó, cuando pensamos que desaparecerían las montañas
se amontonan las cadenas, una tras otra como burlándose de nosotros,
haciéndonos sentir que no llegaríamos nunca...


Foto: Eduardo Cinícola
El hotel era realmente muy bonito y cómodo.


Foto: Eduardo Cinícola
Hasta podríamos disfrutar de una piscina.


A la mañana siguiente nos organizamos y, mientras unos iríamos a jugar a las dunas, otros irían a por los repuestos y el mecánico que reparara la cruceta y el cardan roto.
 


Foto: Eduardo Cinícola
Previo a las dunas nos dimos una obligada vuelta por el centro de Copiapó a cambiar unos dólares por pesos chilenos necesarios para nuestra estadía en aquel pais.


Foto: Eduardo Cinícola
El camión de caudales tuvo que acudir al banco por la cantidad de dinero que cambiamos .


Foto: Eduardo Cinícola
Había descubierto mirando SASPlanet que cerca de las dunas había un gran y profundo hoyo abandonado
de una vieja mina a cielo abierto que, agotado el recurso cesó en su explotación.


Foto: Pablo ANASTASIO
No sabemos si el agua que se juntó en lo más profundo fue la causa de su desactivación
o el agua formó esa profunda laguna luego del abandono de la explotación.


Foto: Pablo ANASTASIO
Si bien es un yacimiento "pequeño" comparado con las megaminas actuales,
fueron miles de toneladas de roca las que de ese hoyo se extrajeron.
Para tener una idea de sus dimensiones veanmé parado en el borde a la derecha de la foto.


Foto: Pablo ANASTASIO
Y ahora sí los médanos...


Foto: Pablo ANASTASIO
Cubren una muy extensa región que apenas arañamos...


Foto: Eduardo Cinícola
Son muy altos...


Foto: Eduardo Cinícola
Desde una de las tantas cimas que ascendimos, vemos el verdor del bajo valle del Copiapó
donde se instaló la ciudad homónima.


Foto: Guillermo LOZA
Elsa y Eduardo por una huella de extrema pendiente, intentando llegar al abra
para ver como sigue ese mar de arena.


Foto: Guillermo LOZA
Allá están...


Foto: Pablo ANASTASIO
Arena, arena y más arena...


Foto: Eduardo Cinícola
Desde arriba descubrimos las camionetas de nuestros compañeros a quienes habíamos perdido de vista hacía rato.


Foto: Eduardo Cinícola
Solo con teleobjetivo dejan de ser insectos en la arena.


Pasado el mediodía volvimos al hotel a almorzar y a ver cómo andaban las cosas con la reparación de la chata averiada.

Hugo seguía en el mecánico, Claudio nos esperaba en el hotel y otros andaban en busca de alguna cubierta que reemplazara sus desvencijados auxilios, así que almorzamos y, a falta de mejores planes algunos nos fuimos a dormir la siesta y otros a la pileta.

Se nos iba una preciosa tarde que luego necesitaríamos imperiosamente, pero aún no lo sabíamos.

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SE ACABÓ ASÍ LA TERCER JORNADA DE ESTA "TRAVESÍA"... MUY LIGHT POR CIERTO HASTA ESE MOMENTO.

PARA EL DIA SIGUIENTE PLANEABAMOS RECORRER EL FERTIL VALLE DEL COPIAPÓ
VISITANDO LAS FUNDICIONES INCAS, EL VIEJO ACUEDUCTO, LA CONFLUENCIA S28 W70
Y, COMO BROCHE DE LA JORNADA, ASCENDER AL LOMO DE LA CORDILLERA A VISITAR EL GLACIAR EL POTRO.


 


  Sigue acá...                        

           
EDUARDO CINICOLA
Diciembre de 2016