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1978 - Valle de la Luna

Hoja 1

En agosto de 1978 salimos por primera vez de viaje en auto propio (en realidad de mi padre).

Como cuento en "La historia del R12", era un viaje muy ambicioso y uno de los lugares que visitaríamos era el "Valle de la Luna" en la Pcia, de San Juan.

Valle de paisaje árido que hubieran descubierto para el turismo (no masivo en esa época) unos años atrás Federico Kirbus y Antonio Legarreta.

Escribía Kirbus en aquel tiempo (y creo que aún ahora) en la revista del A.C.A. (Automóvil Club Argentino) que se distribuye gratuitamente entre sus socios.

También había escrito ya Federico Kirbus varios libros de aventuras, descubrimientos y redescubrimientos. Con Liliana (mi esposa) nos habíamos convertido en fanáticos lectores de sus relatos.

Fue así que nos entusiasmamos con el "Valle de la Luna", el Abra de Acay y muchos otros destinos.

Convencí a un amigo, Cacho y su flamante esposa para que nos acompañaran y allí partimos con el "R12" cuasi-flamante.

La mala suerte hizo que a poco de salir (en Luján) se soplara la junta de la tapa de cilindros (culata) al haberse cortado la correa de bomba de agua y ventilador.

Parecía que el cielo se nos caía sobre las cabezas...

Pero, aparentemente la Virgen de Luján se apiadó de nosotros y logramos que, mientras almorzábamos, un diligente mecánico solucionara el problema en tiempo récord.

Esa noche dormimos en Villa Mercedes (Pcia de San Luis) para continuar camino al día siguiente hacia San Juan capital.

Antes pasamos por el desierto de Encón....

y la derruída Caucete, víctima de un reciente terremoto (Pasé muchas otras veces por allí y nunca más vi las heridas de aquel sismo).

En San Juan nos quedamos a dormir ya que debíamos conseguir un mecánico que reajustara la tapa de cilindros (después de "acomodarse" la junta nueva).

Aprovechamos para visitar la casa materna de Domingo Faustino Sarmiento, con la famosa higuera de Paula Albarracín.

Al mediodía siguiente, luego de visitar al mecánico salimos con rumbo Este, bordeando la Sierra Pié de Palo por el sur.

Pasamos cerca del ingreso al santuario de la "Difunta Correa", venerada por todos los sanjuaninos y la mayoría de los camioneros y transportistas del país.

Al llegar a Marayes (solo dos casas en aquellos años) giramos hacia el Norte por una carretera mitad pavimento y mitad ripio.

Paisajeando y sacando fotos nos tomó la noche.

Arribamos a San Agustín del Valle Fértil cerca de la Medianoche.

La Hostería del ACA estaba absolutamente fuera de nuestro escueto presupuesto.

Las casas particulares que arrendaban camas a los transeúntes, no nos atendían por lo avanzado de la noche.

Finalmente y, no me acuerdo ya cómo, conseguimos una parcela en el flamante cámping que el ACA había inaugurado al pié de la colina donde se encuentra la Hostería.

A las dos de la mañana, en la penumbra, nos encontrábamos armando una carpa prestada (con muy poco conocimiento del tema) mientras Liliana, la señora de Cacho veía, con ojos desorbitados, que se hacía realidad la "remota posibilidad" como le había dicho yo, de que tuviéramos que dormir en carpa.

La inexperiencia hizo que armarámos la tienda en un terremo inclinado y con las cabeceras de las bolsas de dormir en la parte mas baja!!!.

Las chispas que brotaban de los ojos de las mujeres al día siguiente hablaban por si solas de las incomodidades pasadas.

Bueno, pero ya era otro día. Y ese día conoceríamos por fin el misterioso "Ischihualasto" o "Valle de la Luna".

Hostería del A.C.A. en San Agustín del Valle Fértil

Desarmamos campamento, desayunamos y partimos hacia el cercano Parque Natural.

Ingreso a Ischihualasto

Al detenernos en la cabina de ingreso se acerca un muchachito con un cabrito en brazos.

Las chicas, las dos Lilianas, (en esa época tenían 23 y 26 años), pensaron que era una buena ocasión para sacarse una foto con el simpático animalito, pero no. El muchacho se acercaba a mostrarlo para preguntar si queríamos que para la salida lo tuviéramos hecho a la parrilla como almuerzo.

No voy a ser necio y decir que "somos vegetarianos", pero una cosa es ver los costillares ya a la parrilla sin imaginar siquiera a quién pertenecieron y otra es ver los ojos de aquel carnerito mirándonos como pidiendo clemencia y ser el César del momento que, bajando el pulgar, decretara la muerte de ese ser...

Desistimos del ofrecimiento.

Las visitas ya en ese entonces estaban organizadas y, cada tres o cuatro vehículos, viajaba un guía que, narraba, explicaba y cuidaba (que nadie se afane nada).

La primera formación: "El Gusano".

El Valle es el lecho de un antiguo lago que se secó hace... (en realidad hacía en 1978) 180 millones de años.

Paisaje árido, con muy poca vegetación.

Otra formación ¿El Puma...?

Ya estamos el la zona denominada "Paisaje Lunar".

Más paisaje lunar...

Son estas colinas grises semejantes a la superficie selenita las que terminaron dando el nombre al parque.


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