La Caldera del Cerro Blanco
(Catamarca)

La gran Caldera del Cerro Blanco luce llamativa e intrigante en las fotos satelitales.
Es una especie de cráter casi a ras de piso en el extremo sur de la depresión de Carachi Pampa.


Mirando con detenimiento podemos darnos cuenta que fue de su boca que salió esa lava volcánica especial, blanca, esponjosa y liviana que conocemos con el nombre de piedra pómez y que se extiende cual ancho río hacia el noreste, buscando la depresión de Carachi Pampa.

Observando con más detenimiento la fotografía satelital vemos además que el Cerro Blanco (que se encuentra pegado al sudoeste de la caldera) es como un gran borbotón de piedra pómez y vemos además que la piedra pómez que salió por aquella caldera fue tanta que, en realidad el campo de piedra pómez, tenía originariamente más de cuatro veces la superficie actual.


Ocurrió que, en tiempos posteriores, lava "normal" de color violeta en la imágen satelital, brotó de otra boca volcánica a ras de piso [que yo llamo "caldera violeta" - unos miles de metros al noreste de la Caldera del cerro Blanco (1)-] y se deslizó hacia el nor-noreste. Hacia la depresión donde se hallan el volcán Carachi y las lagunas de Carachi Pampa (2).

Esa lava obscura (3) cubrió más de dos terceras partes del campo de piedra pómez original, dejando visible solo el (aún extenso) campo que hoy podemos apreciar (4).

La gran cantidad de arena blanca que encontramos en toda el área, e incluso dentro de la propia caldera, es producto de la acción eólica sobre la blanda piedra pómez.

Hasta ahí todo muy lindo. En casa y en la pantalla de la PC, pero... ¿Cómo será esta maravilla vista "en vivo y en directo"?.

Sabíamos de una expedición anterior a la nuestra de Nico Bello, de quien teníamos algunos tracks y waypoints, pero queríamos ver por nuestro propios ojos.
 


LA TRAVESÍA;

Era este viaje un tramo de enlace entre Fiambalá y Antofagasta de la Sierra por sobre la Cordillera de SanBuenaventura que, habiendo sido hecho en tiempo record, nos dejó unas horas de sobra como para intentar explorar la caldera y sus alrededores.

Era poco más de las 13:00Hs cuando decidimos que, en lugar de ir a Antofagasta de la Sierra por el camino mas corto (bordeando el Campo de Piedra Pómez), después de haber ascendido desde Fiambalá al extremo sur de la Puna, lo haríamos por un camino trunco cuyo último tramo era inexplorado.
 


Foto: Pièrre Lous



Efectivamente, entre los WPTs que teníamos de un viaje anterior realizado por Nicolás Bello, había uno que nos llamaba la atención. Se denominaba "desvío a mina", ¿A que mina será? Track no había ninguno marcado, solo el WPT en el medio de la nada en un enorme campo de arena.

Fué ese punto de referencia en el GPS el que nos fue desviando hacia el oeste, abandonando tanto la variante por en costado de Piedra Pómez, como la huella que atraviesa por el centro la Caldera del Cerro Blanco que, dicho sea de paso, tiene un diámetro de, aproximadamente, 5Km.

50 minutos de tránsito sobre médanos de distintas consistencias nos insumió llegar a aquel WPT.
Un tiempo más demoramos hasta descubrir unas ténues huellas que, saliendo desde allí, apuntaban hacia el Oeste. Supusimos entonces que esas serían las que nos llevarían hasta la mina.

Existía cierto temor oculto en el hecho de andar solo con dos camionetas en el medio de la nada, en lugares donde probablemente en muchos días o meses no pasara nadie y bastante alejados de cualquier poblado o sitio donde lograr algún tipo de asistencia.

La huella sale hacia arriba desde ese campo de arena y se hace más marcada a medida que se interna en un pedregal.

Repentinamente nos enfrenta a una profunda quebrada por la que comienza a bajar en un contínuo zig-zag.
 


Foto: Eduardo Cinícola



Una a otra se suceden las curvas de 180 grados mientras los GPSs nos indican un descenso de unos 400 metros.

Finalmente, al llegar a lo que parece el fondo de la quebrada, la huella se desdibuja frente a un mallín. Poco más abajo un arroyo de agua transparente apunta su corriente hacia el sudoeste.

Pièrre sale de recorrida a pié a buscar alguna salida a aquel "cul de sac".

Mientras el explora nosotros armamos las sillitas, sacamos pan, fiambre mayonesa y latas varias para llenar el vacío que habita en nuestros estómagos.

Llega Pièrre con malas nuevas y le tapamos la boca con un sandwich.
A pesar de ello, la verdad es ineludible. No hay salida.
Deberemos remontar nuevamente los escarpados 400 metros que acabamos de descender.

De la "mina", ni noticias...
 


Foto: Javier Pla



Con combustible en los estómagos y siendo las cuatro de la tarde emprendemos la "remontada", casi media hora de cinchar y cinchar... las camionetas.

Tal es así que el esfuerzo y la recalentada subsiguiente, explotó una cuarteada manguera del sistema de enfriamiento de motor de la Discovery.

Reconozco que ese espectáculo era dantesco. La explosión dejó la manguera como una flor con decenas de "pétalos".

Estábamos lejos, muy lejos de una concesionaria Land Rover. Y "bastante" lejos y sin caminos hacia el "mecánico" mas cercano.

Los 30 segundos de desasosiego fueron continuados con un "manos a la obra" y allí nos pusimos a "reconstruir" lo inexistente.
 


Foto: Javier Pla



Después de una hora de trabajo estábamos casi convencidos de haber realizado una obra de arte, lo que no sabíamos era cuanto tiempo duraría (de las casi ocho horas que calculábamos necesarias para salir de allí).

Repusimos agua del sistema (solo 10 litros llevabamos para una contingencia así) que se los tomó de un sorbo la Disco.

A los 9 minutos de andar, el sistema "vigía" de la Disco la detuvo por exceso de temperatura. Recurrimos a 2 litros de agua mineral y purgamos el sistema.

Ya salimos de la quebrada y pasamos nuevamente por el WPT "salida a la mina".

Otra disyuntiva: ¿Qué hacemos, desandamos camino hacia el sur a buscar la huella que cruza la caldera por el centro? O ¿Vamos hacia el norte buscando entrar a la caldera por su borde Oeste -incierto- pero mucho más cercano?

¡Vamos hacia el norte!

Tenemos un track que va hacia el norte, rodea al Cerro Blanco por el Oeste y luego gira violentamente a Este apuntándole a la Caldera. Pero "sospechosamente" se corta unos 500 metros antes de entrar.

Lamentablemente los mapas que cargan los GPSs, aún los hechos por ViajerosMapas, son bidimensionales, planos, lavados y sin referencias de relieve, pero sospecho que el corte en el track se debe a que no hay acceso a la caldera por el Oeste.
 



Foto: Eduardo Cinícola



Media hora de circular con los dedos cruzados y los dientes apretados, haciendo huella donde no hay nada mas que inmensidad, esperando no escuchar malas noticias de la manguera de la Disco, nos llevan a aquel punto donde se corta el track.

El paisaje es sublime.

Ante nosotros se abre, como en una pantalla de cinemascope, un casi inabarcable panorama con todo el elenco de figuras de la zona.
 


Foto: Pièrre Lous



Acá vemos, debajo nuestro y en primer plano, la ansiada caldera del Cerro Blanco.

Más atrás y a la derecha, el Campo de Piedra Pómez.

En el centro, renegrido y con su perfil característico el volcán Carachi.

Muy pequeño, detrás de el y levemente a la izquierda el único "no volcán" del área, el Cerro el Jote.
Justo detrás del pico del "Carachi" el homónimo de aquel, volcán el Jote (y los 7 "jotitos" como les llamo yo a esos conos sin nombre).
Más atrás todavía vemos una cadena montañosa cortada: a la izquierda son los cerros de Tocontis (en realidad el borde oeste del cráter del volcán Galán), bien a la derecha la Sierra Nevada y en el centro pero en último plano el domo central del volcán Galán con sus dos picos de 5.912 metros de altura.

¿Qué más podemos pedir?

Estamos viendo "en vivo y en directo" lo que tantas veces imagináramos en casa frente a la pantalla de la PC ecudriñando satelitales!!
 


Foto: Javier Pla



Pero, también vemos allí cual es la razón por la que el track se acaba.

Estamos frente a una pendiente de casi 60 grados que apunta a la caldera.

Pensamos tirarnos para cortar camino y no tener que desandar unas dos horas de trayecto.

Una exploración a pié, desde otro ángulo nos hace desistir rotundamente de esa opción. Al final de aquel tobogán hay un acantilado de más de 60 metros antes de llegar a la superficie de la caldera.

¡Menos mal que no nos tiramos!!

No solo no hubiéramos podido remontar esa pendiente arenosa para salir sino que dudo que hubiéramos podido frenar para evitar caer por el acantilado!!

Tenemos que buscar otra opción para no agregar dos horas al recorrido con la Disco herida.

- Ustedes quédense acá que intentaremos buscar una quebrada que nos saque de aquí con rumbo norte, le decimos al Polaco y a Pièrre y los dejamos a una "cota" de 4.590 metros.

Allí, más adelante encontramos una "abertura" que apunta al norte.
Primero tenemos que subir unos metros, hasta más allá de los 4.600, pero luego se abre ante nuestra vista una hermosa quebrada arenosa en bajada hacia el norte con giro hacia el este. ¡Justo lo que necesitamos!!

Lo que tenemos que rogar es que la pendiente no aumente. No podemos ver el final de aquel tobogán y, por lo tanto no sabemos si un obstáculo de último momento nos hará recular. Para eso tenemos que tener la certeza que la camioneta podrá remontar lo que estamos bajando, agravado por la presencia de arena.
 


Foto: Pièrre Lous



Cada tanto modulábamos con el Polaco, a quién sentíamos ahora como la nave nodriza si nos pasara algo.

- Pasamos los 4.480 y continuamos en descenso!!
...
- 4.350 y sin obstáculos!!
...
- Son las 18:42 y ya estamos a 4.250 metros. Comenzamos a ver el fin de la bajada y parece que es "pasable"!!!
...
- Listo Polaco, larguensé. Estamos ya casi a nivel 4.150 y faltan solo 150 metros más muy suaves!!!
 


Foto: Javier Pla


Foto: Javier Pla
Únicas huellas



Menos mál !!, salimos unos pocos kilómetros mas al norte de la Caldera. Deberemos cruzar el "campo de lava violeta", la propia "caldera violeta" y continuar rumbo Este hasta llegar al borde del campo de Piedra Pómez donde nos reuniríamos con la huella que sale hacia el volcán Carachi.

Luego deberíamos salir a la RP43 y de allí hacia el norte hasta Antofagasta de la Sierra.

Si todo continúa bien, llegaremos a eso de las 22:00 Hs.

En diez minutos, el Polaco, que también venía "escaso" de frenos ya está con nosotros y nos pasa como una exhalación.

Yo dije a las 22:00, pero uno no debe tentar al destino. Tan solo diez minutos más tarde el Polaco nos comunica por radio que el sistema de protección de su chata la detuvo nuevamente por sobrecalentemiento.
 


Foto: Javier Pla



La manguera no quedó herméticamente cerrada (era imposible) y había perdido casi toda el agua.

Media hora de reparación y los dos bidones de 5 litros de agua mineral fueron menester para dejar la Disco nuevamente en orden de marcha. Con un solo detalle, cuando estábamos a punto de partir no encontrábamos por ningun lado el tapón de bronce del purgador del sistema de enfriamiento. Sin el, el agua se iría en solo 30 segundos de marcha.

Ahí practicamos a full el 4x4.

Los 4 en 4 patas colando la arena con los dedos buscando el tapón.

NADA.

Corremos la chata, colamos mas arena pero el tapón no apareció.

En eso el Polaco dice... es un tapón de media pulgada con rosca gas...

- Y...? ¿Conocés un gasista por la zona...?

- No, pero me parece que en la caja de herramientas tengo uno !!!

Y aparece a los treinta segundos con un tapón de media, rosca gas en la mano.

¡Espectacular este Polaco!!!! Repuestos de Landy NADA pero si hay que hacer una instalación de gas en la Puna, el lleva los elementos!!!

Colocamos el tapón y reanudamos la marcha a las 19:30.

Nuevamente los dedos cruzados y los dientes apretados.
 


Foto: Pièrre Lous



El Campo de Piedra Pómez estaba ahí, a tan solo 10 km, pero estábamos cruzando un mar de olas de arena de unos 80 cm de altura que no nos permitía avanzar a más de 8 o 9 Km por hora. Tardaríamos más de una hora en llegar a el, y lo haríamos ya de noche.
 


Foto: Eduardo Cinícola



Así fué. 20:30, Campo de Piedra Pómez. Y se fueron los últimos rayos de luz.

Nos sorprende la multiplicidad de huellas que encontramos ahora, parece una gran autopista.

Aumentamos el ritmo a 30, 40 y hasta 60 km por hora cuidandonos de traicioneros cortes. Así nos insumió otra hora llegar a la base del Volcán Carachi, que por supuesto no pudimos ver por la oscuridad de la noche.

A las 22:00 estábamos subiendo a la RP43.

Un par de detenciones más a agregarle agua al radiador de la Disco hasta que esta y su conductor dijeron basta.
Faltarían unos 15 Km. Estábamos por Los Negros cuando la manguera se destruyó por completo.

Linga corta y, en tándem, hacemos la entrada triunfal a Antofagasta de la Sierra a las 23:30 Hs.

Cansados, algunos apunados, pero contentos, realmente contentos.

Nos metimos por lugares casi vírgenes, abrimos nuevas huellas y juntamos motivos para hacer muchos viajes más!!!

Al día siguiente debíamos partir para otro desafío, el Cráter del Cerro Médano, cerca de Mina La Casualidad, donde ocurrió una casualidad.

     
EDUARDO CINICOLA            
Diciembre de 2.005            



Acotación final:

Muchos pueden despotricar contra las fallas mecánicas y las contingencias que parecieran "no felices" de un viaje, pero son esas contigencias las que le agregan el condimento y las que recordaremos como "peripecias de viaje".

No digo con esto que hay que salir con el vehículo en "decididas" malas condiciones, digo que no debemos amargarnos, ni culpar a nadie sino disfrutar y actuar con solidaridad total con nuestros eventuales compañeros en desgracia, de quien quizás tan solo unos kilómetros más adelante, recibiremos a su vez, ayuda.

Ese es el espíritu del aventurero, audáz y solidario.

EDUARDO            
 

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