Bañados del Pantano - Bolsón de Pipanaco - Valle de Paccipas:
Una región desolada con mucha historia

Día 1


FOTO: Eduardo CINICOLA
Último bastión del Fuerte del Pantano

MUSICA de FONDO                     [volumen]........

Quienes fuimos


Existen todavía énclaves en nuestro pais a los que pocos "paisanos" se animan.
Algunos porque desconocen su existencia, otros porque conocen de sus dificultades.
Uno de esos énclaves es la depresión del Salar de Pipanaco.

Es una gran extensión que se encuentra en el extremo norte de la provincia de La Rioja y extremo sur de Catamarca. Desde las localidades de Estación Mazán/Aimogasta/Alpasinche (LR) hasta Aldalgalá/Belén (Cat).

Lo rodean:
Por el Sur la RN60 desde el nacimiento de la RP46 al este hasta Alpasinche al oeste, donde la RN60 se cruza con la RN40.
Por el Oeste la RN40, desde el cruce con la RN60 hasta Belén.
Por el Norte la RP46 desde Belén hasta Andalgalá.
Por el Este la misma RP46 que, girando al sur, pasa por Saujil, Pomán hasta volver a cerrar con la RN60.


Depresión del Pipanaco y Bañado del Pantano
ViajerosMapas

A decir verdad lo que llamamos la depresión o Bolsón del Salar de Pipanaco comprende además del salar mismo y su periferia, un extenso espacio semidesértico cubierto de medanales tapizados de espinos, bosques de algarrobos, retamos, jarillas y otros arbustos, la mayoría de ellos muertos y resecos.
Es un ambiente árido, hostil y practicamente deshabitado.
Pero no siempre fue así.

La simple observación nos permite inferir que aquellos fantasmagóricos bosques resecos de gigantescos algarrobos hoy muertos, fueron en alguna lejana época excelsos y verdes bosques de saludables ejemplares.
¿Qué habrá pasado entonces?

La historia nos agrega más misterio.
A la llegada de los españoles a América, allí se ubicaba el corazón de una gran región dominada por el cacique Tucma, era el denominado Tucmanao o Tucumanao, casi un "imperio" que abarcaba aproximadamente las actuales provincias de La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero, Tucumán y Oeste de Salta.

Anteriormente se desarrollaron allí dos de las culturas precolombinas argentinas, la cultura Ciénaga, (desde aproximadamente el año 250 DC) continuada con la cultura Aguada hasta el año 850 de nuestra era -mucho antes que siquiera haya nacido el cacique Tucma- y allí quedan sus vestigios en forma de cerámicas y enterratorios.

También se especula que por allí transportaban los nativos el oro extraido del Famatina en su camino al Cusco.
Otros dicen que allí se hallaban las fundiciones de ese precioso metal dado que el ambiente propicio por la baja altura y la abundancia de combustible vegetal lo convertiría en el lugar ideal para ese menester. No obstante no se han hallado, a la fecha, vestigios de aquellos primitivos hornos de fundición.

Es cierto que el movimiento de suelos provocado por el viento y el agua es notable. En ciertos sitios las raices de los antiguos algarrobos han quedado al descubierto en más de un metro veinte de profundidad, al desaparecer el suelo que los sustentaba originalmente. En otros, el mismo viento construyó, y lo sigue haciendo, grandes dunas, acumulando el material traido de otras partes.
Esos mismos movimientos pueden haber cubierto viejos yacimientos arqueológicos, como puede ser que vuelva a descubrirlos de un momento para otro.

A la vera occidental de esta depresión o cuenca cerrada, se fundó la segunda ciudad en el actual territorio argentino, la Ciudad de Londres que luego se mudara al borde oriental con el nombre de Londres de Pomán.

Ya a fines del siglo XIX se instaló en su extemo norte una fundición para el cobre que se extraía de la Mina Capillitas, a 3500 metros de altura y que bajaba a Andalgalá en un extenso y ciclópeo cablecarril que descendía por las sierras más de 2000 metros de desnivel.
En fin, es un sitio cargado de historia y de leyendas.
Es un sitio cargado de dificultades para transitar por el, sea caminando, en mula o camioneta.
Es un desierto sin agua, que no perdona.
Es un lugar en el que, en verano, se hace insoportable resistir sus más de 50 grados de temperatura al sol y donde la vida humana sin protección corre riesgo de vida.
Es un lugar que desafía al aventurero (responsable del patrimonio arqueológico).

Mi amigo y compañero en varias travesías, Aldo Lombardi, arquéologo autodidacta, creador del sitio Aventura Tucma, es un profundo conocedor de la zona y la ha visitado en muchas oportunidades, aunque reconoce que siempre quedan "rincones" por descubrir.
Es que es prácticamente imposible "peinar" todo su territorio plagado de médanos, arbustos y espinos. Es probable pasar a 20 o 30 metros de un sitio interesante sin siquiera percatarse de el, oculto entre la maleza o cubierto por la arena.

Hacía tiempo que yo sabía de su existencia, pero siempre, por una razón o por otra, pasaba de largo rumbo a la cordillera dejando para una próxima oportunidad meter las narices en la zona del Tucumanao, Campo de Belén, depresión del Pipanaco y Bañados del Pantano.

Esta vez logré convencer a Aldo que oficiara de anfitrión para llevarnos a cruzar, de Sur a Norte, esa intrigante zona.
De entrada nos anticipó que no serían menos de dos días de lenta y tortuosa travesía, con graves riesgos para los neumáticos de las camionetas.
Deberíamos prever agua, alimento, elementos de rescate y combustible para encarar ese intento.
Uno de los probables escollos que hallaríamos sería el cruce de tres ríos, el Salado, el Londres y el Belén.
En épocas de lluvia en la cordillera, traen agua hacia el salar y sus lechos y orillas se convierten en peligrosas ciénagas donde una camioneta puede quedar atrapada definitivamente.

Por suerte no iríamos solos, Diego y Javier serían también de la partida, ansiosos ellos, al igual que nosotros, de aventura.

LLegó el 20 de agosto de 2.011 y allí partimos, como objetivo inicial de una más ambiciosa exploración.

Recomiendo leer mucha más información de este lugar en Aventura Tucma - Un poco de historia sobre el NOA. Un muy interesante y resumido informe que hace Aldo contándonos cosas de la historia de nuestro terruño que estoy seguro que muchos desconocen.

También es muy interesante leer en Aventura Tucma -> Relatos -> Bañados del Pantano. Allí Aldo ha hecho una muy buena sinopsis histórico arqueológica del Tucumanao.


 


 
 
 
Las   F O T O S


FOTO: Eduardo CINICOLA
El ingreso a la zona lo hacemos por el lecho seco del río Uscamayo.


FOTO: Eduardo CINICOLA
Son unos pocos kilómetros parejos y casi sin sorpresas.


FOTO: Aldo LOMBARDI
El primer "escollo", el cruce del Salado, nos trae la primer "emergencia":
No acopló bien la doble tracción y la TLC se hunde en el fango cenagoso.


FOTO: Javier LEPEZ
Mejor aprovechamos también para desinflar un poco.


FOTO: Javier LEPEZ
La Land Cruisser de Diego iba cargada hasta el tope con los elementos de cocina de nuestro "cheff de lujo", Javier Lepez.


FOTO: Diego TOGNETTI
Ahora nos toca circular unos cuantos miles de metros por ramales secos del lecho del Salado.


FOTO: Aldo LOMBARDI
Así llegamos al Fuerte del Pantano, o mejor dicho a lo que queda de él.
Construido en 1632 (aprox) por el Cnl Cabrera, con el único material que se encuentra en el lugar, tierra, agua y fibras vegetales.


FOTO: Eduardo CINICOLA
Sus gruesas paredes triples nos hablan del empeño puesto en su erección y la necesidad de protección que existía.
Los calchaquíes, aconquijas, pipanacos, andalgalenses, fiambalaos, paccipas, pacciocas, abaucanes, malfines, colpes, capayanes, famatinas, atiles y guandacoles se habían sublevado contra el invasor español en lo que fue llamado el "Segundo alzamiento general" del indígena.


FOTO: Eduardo CINICOLA
Es notable como a cientos de años de su abandono, aún se conservan partes de su estructura.
Este es justamente un esquinero.


FOTO: Eduardo CINICOLA
Desde arriba tenemos una vista del tipo de terreno que nos espera:
Tierra reseca con algo de arena y muchos espinillos.


FOTO: Eduardo CINICOLA
Poco más adelante comenzamos a ver los primeros vestigios que allí dejaron sus antiguos pobladores,
Este es un fragmento de una piedra de moler, mortero o conana...


FOTO: Diego TOGNETTI
Esta otra, partida, nos muestra el desgaste producido por el trabajo manual de la molienda (posiblemente de semillas de algarrobos).
Javier exultante ante sus hallazgos.


FOTO: Eduardo CINICOLA
En otra parada, poco tiempo después comenzamos a encontrar restos de cerámica,
Vemos que esta está fabricada con material de grano grueso y tiene decoraciones en bajo relieve.


FOTO: Diego TOGNETTI
Esta otra es de factura similar.


FOTO: Diego TOGNETTI
Mientras que esta otra tiene grabados más ténues y cerámica menos porosa.


FOTO: Eduardo CINICOLA
El asa de un cántaro, facturado en cerámica más roja (seguramente con material de otra cantera).


FOTO: Aldo LOMBARDI
Nos sorprendemos con restos con decoración hecha con pintura y luego cocida.


FOTO: Aldo LOMBARDI
Con motivos diversos, geométricos y figurativos.


FOTO: Diego TOGNETTI
Aldo nos explica todo esto y mucho más de lo que allí sucedió.
Es un placer escuchar en el mismo sitio en que acontecieron, las historias del lugar, de boca de un estudioso del tema.


FOTO: Diego TOGNETTI
En otra parada, otros restos de cerámica hecha con otros materiales y otra técnica de cocido y decorado.


FOTO: Aldo LOMBARDI
Oscura, sin poros y con trazos geométricos "tallados".


FOTO: Aldo LOMBARDI
En esta otra el artesano ha variado la técnica ya que pintó un fondo claro antes de decorarla también con pintura, más oscura.


FOTO: Aldo LOMBARDI
De mera utilidad práctica de estos cántaros que seguramente llevaron preciosa agua en este desierto.
solo quedan sus asas.

Podemos ver también como al ir adentrándonos en la depresión, cambia el suelo.
La tierra va desapareciendo mientras deja lugar a las arenas que lo van cubriendo todo.


FOTO: Aldo LOMBARDI
Hablando de arena...
Primer encajada de la Land Cruisser.
¡ A palear !!


FOTO: Aldo LOMBARDI
No va a ser sencillo.
Se hundió hasta los ejes...


FOTO: Aldo LOMBARDI
Después dicen que no laburo...


FOTO: Javier LEPEZ
Así, avanzando lentamente por aquel páramo desértico llegamos a "Iglesia Pintada"


FOTO: Eduardo CINICOLA
Los restos de una fantasmal iglesia en medio de la nada...


FOTO: Eduardo CINICOLA
Aldo supone que en otra época uno de los brazos del río Salado/Colorado pasaba por allí cerca y luego se secó.
Es imposible que alguien construya algo allí si no es cerca de una fuente de agua.
Las temperaturas en verano suelen ser cercanas a lo 50 grados centígrados y hay poca sombra...


FOTO: Eduardo CINICOLA
También encontramos unos maderos, posiblemente restos de las techumbres de alguna otra construcción.


FOTO: Aldo LOMBARDI
Hace muchos años que Aldo visita estos lugares, y cada vez que pasa nota el avance de la naturaleza
sobre la efímera obra del hombre.
Año a año el viento y la arena van carcomiendo los adobones. Tallándolos, hasta provocar el derrumbe de las paredes.


FOTO: Diego TOGNETTI
Y ya quedan pocas...


FOTO: Eduardo CINICOLA
Esto es solo el comienzo.
Debemos seguir adentrándonos en aquel enigmático lugar.
Solo kilómetros y kilómetros de arena y espinos nos esperan.


FOTO: Eduardo CINICOLA
Las púas de esta brea seca no tienen buenas intenciones para con las cubiertas
ni para nadie que se les acerque o las pise.


FOTO: Aldo LOMBARDI
Así le llega el turno de la primer encajada de la Cherokee.
La arena, reseca por el fuerte sol, es una "trampa mortal".


FOTO: Javier LEPEZ
Por suerte un certero "eslingaso" con la Land Cruisser fue suficiente para desencajarla


FOTO: Aldo LOMBARDI
Allí donde nos detuvimos hallamos más restos cerámicos.


FOTO: Eduardo CINICOLA
Algunos bastante completos, aunque de no muy refinada factura.


FOTO: Diego TOGNETTI
Poco más tarde, y casi obra de la casualidad encontramos, en medio de ese bosque ralo y achaparrado,
otra enigmática antigua construcción que también está siendo deglutida por el medio ambiente.


FOTO: Diego TOGNETTI
¿Cuándo y quienes habrán morado acá?
¿De qué vivirían?
¿Cómo pasarían sus inviernos?
¿Cómo sus tórridos veranos...?


FOTO: Eduardo CINICOLA
Entre tanto matorral hallábamos algunos claros por donde avanzar...
Solo que no íbamos donde queríamos sino donde ellos nos dejaban...


FOTO: Diego TOGNETTI
Así llegamos a un gran médano.


FOTO: Eduardo CINICOLA
¡ Que lindo para jugar un rato !!
Y allí surgió el chiquilín que todos llevamos dentro.


FOTO: Aldo LOMBARDI
Y allí nos "encajamos" (a propósito) hasta tocar fondo intentando remontarlo.


FOTO: Eduardo CINICOLA
En realidad, por ese lado no llegamos muy lejos...


FOTO: Aldo LOMBARDI
Pero luego si, lo "escalamos" por su cresta...


FOTO: Eduardo CINICOLA
Casi cómo que habíamos conquistado el Everest...


FOTO: Aldo LOMBARDI
¿Les hablé del niño que todos llevamos dentro...?


FOTO: Eduardo CINICOLA
Oteando el horizonte...
¿Qué nos espera por delante?


FOTO: Eduardo CINICOLA
Realmente disfrutando como un chico...


FOTO: Javier LEPEZ
Caminando en el desierto...


FOTO: Aldo LOMBARDI
Pero la diversión duró poco, de repente la Chero rompió la capa dura de arena
y se fue para abajo.


FOTO: Aldo LOMBARDI
Primero para atrás, luego para adelante.
Malacate y pala a rabiar para poder salir...


FOTO: Diego TOGNETTI
Finalmente nos tiramos hacia abajo.


FOTO: Eduardo CINICOLA
No sentimos culpa por las huellas que allí dejamos.
Esto no es la Puna y aquello no es ceniza volcánica que se esparció hace mileños y allí quedó, inmóvil...
Es una duna móvil arena que en pocos días el viento se encargará de reacomodar o trasladar a otro lado.


FOTO: Aldo LOMBARDI
Seguimos camino...
¿camino?


FOTO: Eduardo CINICOLA
Aldo, mejor bajá y buscá "el camino"...


FOTO: Eduardo CINICOLA
Y allá van Aldo y Javier a buscar una salida...


FOTO: Aldo LOMBARDI
Pero lo que encuentra Javier es una bocha, de piedra...


FOTO: Diego TOGNETTI
Estamos transitando por el antiquísimo lecho de un río ya desaparecido.
La alargada sombra de la bocha nos dice que el día se nos está yendo...


FOTO: Eduardo CINICOLA
Luego de varias horas más de vagar por sobre médanos y espinales llegamos al Río Seco.
Habíamos pasado horas buscando en las fotos satelitales el mejor lugar para vadearlo pero,
haciendo honor a su nombre, nos esperó "seco".


FOTO: Eduardo CINICOLA
Algunas viejas huellas en su reseco lecho, nos dicen que alguien lo está usando de "autopista"
ya que realmente eso era lo que nos parecía luego de tantas horas de andar a paso de hombre esquivando espinos.


FOTO: Aldo LOMBARDI
Corría unos cuantos metros debajo de donde nos hallábamos.


FOTO: Aldo LOMBARDI
Y allí nos tiramos "de cabeza".

Circulamos un tiempo sobre ese lecho seco buscando un buen lugar...


FOTO: Aldo LOMBARDI
Ya que se venía la noche y era hora de armar campamento.


FOTO: Eduardo CINICOLA
Nuestro cheff se puso la indumentaria correspondiente


FOTO: Aldo LOMBARDI
Y comenzó con los preparativos...


FOTO: Eduardo CINICOLA
Mientras el resto nos ocupábamos de las carpas...


FOTO: Aldo LOMBARDI
El "aroma" que comenzó a emanar de ese disco de arado...


FOTO: Aldo LOMBARDI
... presagiaba la espectacular comida con que nos "homenajeó" Javier.
Realmente estuvo para chuparse los dedos... y eso fue lo que hicimos ya que nadie nos miraba. jajajaj


  Sigue acá...                        

           
EDUARDO CINICOLA
Agosto de 2011            


Todos los Tracks y WPTs relevados en esta expedición los encontrará en ViajerosMapas.