El Pajarraco de la PUNA II


LOS NACIMIENTOS
FOTO: Carlos Luccini



Corría el mes de octubre de 2005 y hacía dos meses ya que habíamos regresado de una travesía en pos de una frustrada búsqueda en la Puna catamarqueña.

En efecto, durante agosto conformamos una expedición de siete camionetas y 15 personas lanzados a hallar un esquivo geoglifo con forma de pájaro bautizado por El Colo como "El Pajarraco de la Puna" y que hubiera sido visto por última (y aparentemente única) vez por Enrique en el año 1982.

Enrique nos acompañó en la expedición anterior, pero posiblemente el poco oxígeno de las alturas atentó contra sus deseos de recordar el lugar exacto de locación del Pajarraco y nos volvimos con las manos vacías luego de un día y medio de exploración.

Muchos nos quedamos con la intriga acerca de la verosimilitud de la existencia de aquel supuesto geoglifo, que sería el segundo en nuestro territorio, sumandose a las "Estrellas diaguitas" que se observan (reconstruidas) en las cercanías de Vinchina, La Rioja.

La única manera de develar el misterio sería buscar y buscar hasta encontrarlo. Lamentablemente la otra opción (no hallarlo) jamás sería prueba suficiente de su inexistencia. Esa particularidad y atractivo tienen los "mitos"... (parecen mentira pero no necesariamente lo son).

Sobre antiguos mitos, como la Ilíada y la Odisea, recientemente se han hallado pruebas científicas de su aparente verosimilitud. ¿Ocurrirá algo parecido con el mito del "Pajarraco de la Puna"? ¿Seremos capaces de descorrer el velo?

La intención existía y, como siempre, este era otro buen pretexto para hacer lo que nos gusta, andar a campo traviesa por las inmensidades de aquellos campos plagados de volcanes, desiertos, salares, lagunas y estrellas.

Creo que, al menos 14, de los 15 que integramos la expedición de agosto, nos quedamos con "ganas de más". Lamentablemente las obligaciones de la vida cotidiana no hacen sencillo reunir una vez, y mucho menos dos veces, a la misma gente en pos de un objetivo común.

Fue así que solo dos de los "veteranos", Carlos Correia y yo integramos esta nueva aventura, de la que fue motor impulsor Aldo Lombardi (quien se había quedado con las ganas por no haber podido integrar el contingente de agosto).

Se agregó Lucho (Conejo Negro) a quien no costó casi nada convencer de sumarse a la partida.

Solo cuatro personas en dos camionetas y con una semana por delante para encontrar el gran pájaro dibujado en piedra por una civilización desaparecida...


 


El Relato  

Las Fotos
Fotos Lucho
Fotos Aldo
Fotos Edu
Fotos Carlos


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