Abriendo nuevas huellas 4x4
Escalando el domo del Vn Galán en 4x4
Acceso por la difícil ruta Oeste, nueva variante Lgna Diamante
Catamarca - Abril de 2.012

FOTO: Eduardo CINICOLA

MUSICA de FONDO                     [volumen]........


Abriendo nuevas huellas 4x4:
De AdlS al domo central del Vn Galán entrando por la laguna del Diamante

Corria abril de 2.012, estábamos cuatro camionetas y ocho amigos en Antofagasta de la Sierra.

Teníamos intención de incursionar en el domo central del volcán Galán.

Es el grupo de picos que se encuentra en el medio de su gigantesco cráter de 30Km de diámetro.

Es lo que queda de lo que fue la gran chimenea central del enorme volcán que explotó hace unos dos millones de años. Queríamos arrimar con las camionetas lo máximo posible a su cumbre sur de 5.912msnm

Por supuesto, no subiríamos allí por ninguno de sus accesos tradicionales y relativamente fáciles, sino que lo haríamos por la vía Oeste, aquella abierta por Henry Barret en 2.005 y que ya recorriéramos en varias oportunidades. Pero le agregaríamos un nuevo condimento, no ingresaríamos al gran cráter por las lagunas Pabellón, sino que lo haríamos directamente por el Oeste de la Laguna Diamante tratando de inaugurar una nueva traza que nos fuera negada varios años atrás cuando la intentáramos con el Colo Hartingh, Miguel Esteban y Myriam Colombo.

El destino final para ese día era la "ciudadela" abandonada de "Colifalla", aquella que nació de la mente enferma de un grupo de colifas que abrió la ruta de acceso por el Este al Vn Galán y que, en su odisea, "fundaron" esta Colifalla que nos debía servir de refugio a más de 4.000 metros de altura. Ver >>> Historia de Colifalla y el Paso del Colifa.

Salimos retrasados, luego de repostar algunos pocos litros de combustible (*) en una casa particular ya que, para variar, el surtidor de Antofagasta de la Sierra no funcionaba.
(*) Ya veremos como este detalle nos condicionó en la siguiente aventura.

Tomamos hacia Real Grande pasando por el campo de petroglifos tallados por los nativos sobre la traza de una rastrillada que unía ese área de la Puna catamarqueña con las selvas salteñas.
Allí dejaron, grabadas en las rocas de toba que forman el piso, sus dibujos alegóricos.
Figuras antropomorfas con grandes tocados de plumas, tallas de huellas humanas, de felinos, ñandúes y camélidos. Y, lo más sorprendente, la figura de un mono. Un mono en la Puna !!

En Real Grande termina la huella "transitada", allí comienza el "campo traviesa" sobre una traza que nos descubriera hace varios años Adolfo Fabián, quién había colaborado con Henry Barret moviendo rocas y acondicionando el terreno como para que pudiera pasar un vehículo 4x4.

La traza comienza en una estrecha y oculta quebrada que se abre en un farallón como la puerta del Sésamo de Alí Babá. Por ella debemos desplazarnos no sin dificultad ya que es muy angosta y asciende abruptamente mientras serpentea entre altos paredones de piedra, con un irregular piso de arena y salientes de roca.

Luego de casi un kilómetro de esa encajonada subida, se abre ante nosotros una gran planicie de altura.

Seguimos ascendiendo, ahora lenta pero inexorablemente, mientras podemos imprimirle más velocidad a las camionetas. Casi sin darnos cuenta arañamos los 5.000 metros de altura, es en la divisoria de aguas que nos llevará en un descenso abrupto hacia una vega que no me trae gratos recuerdos ya que allí quedó aprisionada, una helada noche, la camioneta en que viajaban Miguel Esteban y el Colo Hartingh. Ese incidente hizo que finalmente tuviésemos que pernoctar allí en muy incómodas posiciones y sin poder siquiera probar bocado, con 15 grados bajo cero de temperatura.

Esa gran "bajada" también me trajo otros "disgustos" ya que al incluir ese track en ViajeroMapas, varios intentaron recorrerlo, algunos de ellos en sentido inverso.

Alejandro Rocha y sus compañeros motociclistas casi mueren en el intento ya que, habiendo arribado tarde a ese punto y con intenciones de llegar ese mismo día a AdlS, no habían llevado mayor abrigo ni bolsas de dormir.

El tema es que luego de muchos e infructuosos intentos, no pudiendo remontar esa cuesta y ya sin fuerzas ni tiempo para regresar a El Peñon, se quedan dormidos allí, abrazados unos a otros. Solo estaban enfundados en sus monos de cuero.

Alejandro nos cuenta su aventura acá….

Otro grupo de travesistas en camionetas me escribió manifestando la misma queja, que esa trepada era in-subible, lo que convertía a esa huella en una "huella" de un solo sentido (Oeste/Este).

Intrigado por esas narraciones, en diciembre de 2.010 decidimos comprobar por nuestra propia cuenta si eso era así y se los contamos acá…

Esta vez dedicamos unos minutos a mejorar la traza y hacerla menos exigente, con lo que modificaremos los mapas para GPSs que publicamos en ViajerosMapas.com.

A partir de allí venía otra modificación a la traza que queríamos experimentar.

En ese lugar el "camino" se divide en dos ramas, una al sur y otra al noreste, la rama sur vuelve a dividirse más adelante en dos, constituyendo finalmente las tres posibles variantes que fuimos descubriendo en distintas expediciones y en ese orden:

La primera que descubrimos es la que toma hacia el sur y luego se orienta al sudeste cayendo fuera del cráter del Galán pero en el camino que une este con la localidad de El Peñón. Es la menos complicada de las tres pero nos desviaba de nuestro destino que estaba fijado en el domo central del Galán.

La segunda que hicimos hace unos años en un sentido y el año pasado en el otro es la que apunta a las Lagunas Pabellón, dentro del cráter.

La tercera, era nuestro desafío. Como conté no nos dejó pasar hace unos años cuando la intentamos con el Colo Hartingh y Myriam Colombo, y nos debería depositar, luego de un recorrido mucho más corto pero mas abrupto, en la margen oeste de la Laguna Diamante, dentro del cráter del Galán y muy cerca de nuestro objetivo.

Allá apuntamos.

Jorge Alonso iba haciendo punta y cuando vemos que se acerca a la gran trepada, aquella que nos llevará a trasponer el labio del cráter en su extremo sudoeste, nos damos cuenta por qué no pudimos con el Colo…

La pared exterior del labio del volcán parece casi vertical.

La camioneta de Jorge, minúscula, se confunde con las rocas de la base de la trepada.

  • ¿Realmente vos creés que podremos por allá? Le pregunto a Denis.
  • No se, pero como siempre decimos, es cuestión de probar y no ir al baño antes de tomar la purga…

Admirados vemos como ese "insecto" plateado comienza a subir lentamente por ese muro de más de ciento cincuenta metros de altura.

¿Podremos nosotros? ¿Será capaz la Land Cruisser de hacer subir sus más de tres toneladas por aquella empinada pared? ¿Será capaz "la costurerita" de Panastas?

Jorge sube y sube.

Lentamente toma más y más altura. Gira, corrige, retoma… pero siempre para arriba.

Apenas pudimos contener un grito de emoción cuando lo vemos allá, en la silleta, observando la laguna Diamante del otro lado, dentro del volcán.

Era nuestro turno.

Denis siguió en un principio las huellas de Jorge, pero poco más adelante estas se perdieron en el pedregal y nos desviamos mucho más a la derecha. El terreno estaba muy malo allí, pero a fuerza de HPs y algunos sacudones, la Toyota nos depositó en el filo del labio del cráter.

Ahora faltaba el Jeep de Pexa que, livianito, sin capota y con más de 190 "burros" debería subir sin mayores exigencias, salvando el detalle que estaba totalmente estándar, bajito y con cubiertas "de calle". Pablito supo traerlo a la cima sin romper "casi nada". Bah… se cortó un neumático que reparamos rápidamente con dos tarugos.

Por otro costado venía Pablo Anastasio con su Toyota "Costurerita" doble cabina con motor de 3 litros "aspirado" y magros 86HP ¡!

Para más, por ser la chata de caja abierta, oficiaba de buque cisterna llevando el peso de los bidones de combustible de reserva del glotón Jeep.

Pablo venía quejándose que el motor "rateaba" en alta, humeaba en demasía y el suponía que tenía algún problema con un inyector.

Yo recordaba que la 3.0 TD (turbo) de Miguel no había podido vencer esa cuesta unos años atrás y ya estaba pensando alternativas para salvar ese obstáculo.

Pero, mientras pensaba todo esto, "La costurerita", en primera de baja avanzaba y avanzaba.

Lentamente pero sin bajar una sola RPM subía y subía. Humeaba blanco azulado (extraño) pero no desfallecía, Y así, con paciencia oriental y muñeca de maestro, Panastas puso a la Costurerita al lado de sus compañeras en la silleta, con la trompa apuntando a la hermosa laguna Diamante y con vista a todo el enorme cráter, con el domo central inusualmente nevado de un blanco deslumbrante.

Quienes fuimos en este viaje


 



Mapa de la zona tomado de ViajerosMapas.com


FOTO: Sergio ZEREGA
En Antofagasta de la Sierra, amanecimos en el Complejo Pucará,
donde nos habíamos alojado la noche anterior procedentes de Fiambalá, via Las Papas.


FOTO: Sergio ZEREGA
Su propietario, David Busto, docente y admirador del Vn Peinado
el cual ha escalado en una de las 5 únicas ascenciones que registra a la actualidad,
también nos mostró que además ostenta excelentes cualidades de tejedor de telar,
manifestadas en esta hermosa obra de su amado volcán.


FOTO: Sergio ZEREGA
Detalle del tejido.


FOTO: Sergio ZEREGA
David nos muestra también su sentido artístico al haber decorado las habitaciones del complejo
con motivos y materiales autóctonos.


FOTO: Eduardo CINICOLA
El "tomatito" amaneció con nosotros,
quitándonos la preocupación por lo acontecido la noche anterior   .


FOTO: Sergio ZEREGA
Por la mañana, una rápida recorrida por la villa...


FOTO: Pablo ANASTASIO
A fotografiar sus íconos...


FOTO: Diego TOGNETTI
A cargar combustible en casa de un particular...


FOTO: Diego TOGNETTI
Volcanes "recién apagados"
enmarcados con la Sierra de la Laguna Blanca y el borde occidental del gigantesco Galán.


FOTO: Eduardo CINICOLA
Vista de Antofagasta de la Sierra, con sus dos centinelas,
son los volcanes La Alumbrera y Antofagasta.
(el de rojo no es ningún centinela, es Denis apreciando el paisaje )


FOTO: Eduardo CINICOLA
A los pies del Antofagasta, en ese gran escorial se encuentran las ruinas de lo que fué un enorme pucará (ciudadela fortificada),
que seguramente albergaba varios miles de nativos, dado que AdlS supo ser un importante conglomerado en épocas remotas.

Detrás del renegrido cono, vemos, de un tono blanco rosáceo, el extenso campo de piedra pómez.


FOTO: Eduardo CINICOLA
El monolito de toba, portal de AdlS, bajo el cual se encuentra el "Complejo Pucará" donde nos alojáramos.

Es extraña y atípica esa gran arboleda que vemos en Antofagasta,
no solo por la altura a la que se encuentra (3.500msnm) sino por lo árido de ese páramo que viene desde la Pampa del Carachi.


FOTO: Eduardo CINICOLA
Hay una senda para caminantes, que permite introducirse al cráter del volcán.


FOTO: Sergio ZEREGA
Tomamos hacia Real Grande y nos sorprende la cumbre nevada del Miriguaca
ya que "solo" tiene poco más de 4.700 metros de altura.


FOTO: Jorge ALONSO
Así llegamos al tablazo de toba grabado por artistas ancestrales.


FOTO: Jorge HACKANSON
Arte simple, pero que le da al estudioso, muchos datos de esa civilización.


FOTO: Jorge HACKANSON
Algunas imágenes son fáciles de interpretar, no así otras...


FOTO: Jorge HACKANSON
Cabezas emplumadas y adornos pectorales.


FOTO: Jorge ALONSO
¿Un laberinto?


FOTO: Pablo ANASTASIO
Avanzamos más y así llegamos a la Vega Real Grande.


FOTO: Sergio ZEREGA
Increibles lugares.


FOTO: Sergio ZEREGA
Cristalinos arroyos.


FOTO: Sergio ZEREGA
Pero nos trajeron un poco de preocupación.


FOTO: Sergio ZEREGA
Tremendos acantilados no nos permiten seguir avanzando.


FOTO: Jorge ALONSO
Hasta que las palabras mágicas "Ábrete sésamo", nos franquean el paso


FOTO: Jorge HACKANSON
Los paredones de piedra parecen abrirse
como se abrieron las aguas ante el paso de Moisés.


FOTO: Jorge HACKANSON
Había lugares que eran realmente impasables.


FOTO: Sergio ZEREGA
Pero siempre encontramos un resquicio.


FOTO: Diego TOGNETTI
El yipito en su salsa.


FOTO: Diego TOGNETTI
La Hilux complicada por su tamaño.


FOTO: Diego TOGNETTI
Los problemas de tener la camioneta grande.


FOTO: Diego TOGNETTI
La costurerita negociando curvas y contracurvas.


FOTO: Diego TOGNETTI
A Denis los de Greenpeace le hicieron una multa por contaminación ambiental.


FOTO: Jorge HACKANSON
Allá arriba nos esperó una enorme pampa de altura.
Luego cruzamos un abra a 5000msnm donde ya se ha formado una importante apacheta
con las ofrendas de piedra que hacen los viajeros a la Pacha Mama.


FOTO: Eduardo CINICOLA
Luego un gran descenso, vamos hacia la vega y la "ex-bajada de un solo sentido".


FOTO: Sergio ZEREGA
Allá dejamos la "famosa huella de un solo sentido" que tantos dolores de cabeza nos trajera.
Esta vez la descendimos, la volvimos a subir y vuelta a descender como si estuvieramos paseando ¡¡¿?!!


FOTO: Diego TOGNETTI
Diego y Pexa disfrutan de su descapotado.


FOTO: Diego TOGNETTI
Hasta que sufren "un pequeño percance".


FOTO: Sergio ZEREGA
Panastas regresa a rescatarlos.
¡ Pexa ! ¡¡ La huella estaba al costado !!


FOTO: Sergio ZEREGA
Ahora hay que zambullirse unos cuantos metros, por una "interesante" pendiente hasta ese arroyo/vega.


FOTO: Sergio ZEREGA
Eqilibrio inestable...


FOTO: Jorge HACKANSON
Ya estamos cerca, solo falta subir por la "rampa" del frente y llegaremos al cráter.


FOTO: Jorge ALONSO
Jorge ya está subiendo la cuesta, con la trompa apuntando al cielo.


FOTO: Sergio ZEREGA
Ahora, vista en foto parece de lo más inofensiva.


FOTO: Sergio ZEREGA
Esta es la "Subida Brava" para ingresar al Galán por detrás de la Laguna Diamante.


FOTO: Jorge ALONSO
La TLC de Denis viene derrochando HPs.
Jorge, desde arriba, nos saca esta foto.


FOTO: Eduardo CINICOLA
Ahora es "la costurerita" de Panastas la que vemos acercarse por allá abajo. Pero...,
a lo lejos, en el horizonte vemos una silueta conocida...


FOTO: Eduardo CINICOLA
Es nuestro viejo amigo, el maravilloso Vn Peinado que nos saluda desde 122Km de distancia !!.


FOTO: Eduardo CINICOLA
Panastas y Pampa a punto de encarar la cuesta brava...


FOTO: Eduardo CINICOLA
¡ Arriba, festejando el logro !.


FOTO: Pablo ANASTASIO
Estamos todos en el filo del cráter.


FOTO: Sergio ZEREGA
Dejamos atrás estos paisajes...


FOTO: Jorge HACKANSON
Vamos hacia allá, hacia el domo nevado del Galán...


FOTO: Eduardo CINICOLA
Pero antes nos espera esto...


FOTO: Sergio ZEREGA
La luminosa Laguna Diamante.



    Ya encarando hacia la Laguna Diamante, el paisaje es hermoso. Por un lado la aridez total del terreno, por el otro el azul profundo de la laguna y, coronando las fotos, el blanco intenso de las nieves que cubrían las cumbres del domo central del Galán.

    Sin darnos cuenta nos metimos entre la costa de la laguna y la vega que se forma al sur de esta.
    Tanto disfrutábams del paisaje, de los "patos" nadando en las lagunitas de las vegas, que no nos percatabamos que podíamos llegar a quedar encerrados entre el agua de la laguna y el terreno cenagoso de las vegas.

    Finalmente ,como buscando la salida de un laberinto, fuimos hallando la manera de pasar si quedar enterrados en el barro.

    Nuestro primer objetivo allí, dentro del cráter, era la confluencia más alta de América y la más alta del mundo a la que se puede llegar en 4x4.
    Pampa y Panastas obtendrían así una más para su extensa colección. Esta es la S26 W67 y está a nada menos que a 4.812msnm en la falda misma del domo central del este enorme volcán.

    En poco tiempo y a campo traviesa por una plana superficie en leve pendiente llegamos al punto mágico donde se tomaron las fotos de rigor para presentar en Confluence.org

    Como hemos dicho nuestra pretensión era llegar lo más cerca posible de la cumbre sur del volcán, que se yerge a 5.912 metros de altura por sobre los mares.

    Por suerte la confluencia nos había arrimado al lecho seco de un ancho arroyo temporal que baja del centro de ese conglomerado de cumbres que conforman el domo central, pero por desgracia en ese arroyo el escaso y esporádico paso de agua no permitió pulir ni achicar las rocas afiladas de su cauce.

    La pendiente escendente era marcada pero practicable, así que, trabajosamente, pero subíamos.

    En las fotos satelitales que habíamos escudriñado en casa, vimos que el cauce se mantenía bastante ancho y llegaba hasta más allá de los 5.700 metros de altura, faltando solo los últimos 200 metros con una pendiente más pronunciada para alcanzar la cumbre.

    Todo nos indicaba que íbamos a tener éxito.

    Continuabamos ascendiendo y asi llegamos a la zona de nieve en las laderas, por suerte todavía no en el lecho que andábamos recorriendo, excepto algunos pequeños manchones que esquivábamos sin dificultad.

    Finalmente tuvimos oportunidad de comprobar, por enésima vez que, lamentablemente, el tamaño de las rocas que tapizan el terreno no es fácil de detectar en las fotografías satelitales que nos muestra Google Earth.

    Justo en un sector que el arroyo temporario se angosta un poco y sus paredes se alzan más verticales, decenas de enormes rocas, que descendieron por los acarreos laterales, cerraban el paso por completo.

    ¡ Fin del palo !

    Habíamos llegado tan solo a 5.217m de altura. Nos faltó la friolera de 700m más para "hacer cumbre en chata".

    Los muchachos habían quedado un poco más abajo, donde aprovechamos para un improvisado y necesario almuerzo a más de 5.100 metros snm. (Se ve que ya veníamos aclimatados depués de casi una semana de andar por las alturas).

    Volviendo al objetivo; teníamos otras alternativas para probar, otros varios lechos que descendían de las cumbres. Pero también teníamos que llegar a Colifalla a armar campamento ya que al día siguiente nos esperaba un programa muy ambicioso.
    Yo tenía "en carpeta" ir hacia el norte de Colifalla, por el río de Los Patos a buscar la manera de llegar a unos hermosos cañones formados en la roca. Por lo menos así se los veía en las satelitales. Parecían el famoso Cañón del Colorado de EEUU pero en miniatura y eran tres, uno al lado del otro.
    Los planes se completaban con una ambiciosa búsqueda de una salida, inexistente hasta el momento, hacia el sudeste, hacia Aguas Calientes, por unas "XX" que laboriosamente habíamos imaginado viendo fotos satelitales.

    Salimos entonces de aquel arroyo temporario que nos negó el acceso a la cumbre principal del volcán.

    Volvimos a la planicie que en forma de corona circular rodea al domo, entre este y las cumbres que ofician de bordes exteriores del gran cráter.

    Esa planicie es muy extensa y anduvimos mucho rato por ella con rumbo norte.
    Dedicamos una buena media hora en tratar de ubicar una esquivas termas que, segun las cartas topográficas del IGM se debían hallar por ahí, por el extremo noroeste del Galán.
    No hubo caso, no las pudimos hallar. Y no es la primera vez que las busco.

    Giramos al este y circulamos por esa planicie, ahora ondulada por el cruce de los numerosos cursos temporarios que bajan del domo, apuntándole nosotros al Vn Diamante.

    Pasamos por unas formaciones rocosas que hemos llamado "El Portal" desde los primeros días que anduvimos por acá, hace muchos años, ya que se alzan como dos gruesas columnas que flanquearan una gran puerta.

    Desde allí a Colifalla ya se ha formado una huella muy marcada que hace sencillo ahora llegar a esa "cuidadela".

    Honestamente llegamos temprano para campamento, pero tarde para intentar el siguiente objetivo; "Los cañoncitos" o "Las grietas" como las llamamos por ahora hasta "descubrirlas" y bautizarlas como corresponde ya que en la cartografía existente solo dos tienen nombre, la Quebrada el Nacimiento y la Quebrada de Casas viejas.

    Finalmente, ubicados en el patio de Colifalla, charla vá, charla viene se fue el sol y no quedó más remedio que comenzar a armar las carpas antes que comenzara el frío intenso de la noche.

    Durante "la cena" (sopitas), algunos del grupo me plantean que desearían llegar a sus casa de regreso en la tarde del sábado o a más tardar por la mañana del domingo.
    Eso echaba por tierra los planes iniciales que estaban estructurados para llegar a casa al atardecer del domingo.

    Era jueves a la noche y los iniciales dos días (o día y medio) que nos quedaban para seguir investigando más un día de enlace a casa, se veían reducidos a medio día, o cuanto mucho un día completo.

    Eso no daba margen más que para pegar la vuelta desde allí mismo (por lo menos para los más apurados). A mi no me causaba mucha gracia perder ese día, que estaba en los planes, para volver antes a casa sin nada que hacer.

    Las alternativas entonces eran:
    a) Dividir la expedición y que los apurados volviesen desde allí.
    b) Sacrificar unos y otros medio día y "partir la diferencia", ellos llegarían medio día más tarde que lo que habían planeado (sin aviso previo) y el resto sacrificaríamos algún objetivo para ganar medio día.

    Los sacrificados fueron "Los cañoncitos" (o las grietas, como también los llamamos).
    Coordinamos entonces que, por lo menos una vez en toda la expedición, todos estuviesen listos, con carpas desarmadas, desayunados y afeitados al pie de las chatas a las 08:00 para lograr por lo menos hacer algo más.

    Ese algo más era lo que estaba previsto para la tarde del día siguiente y la mañana del sábado.
    Ese algo más era ni más ni menos que hallar una salida del volcán Galán hacia el sudeste, hacia la comunidad de Aguas Calientes y Laguna Blanca.


     


FOTO: Sergio ZEREGA
La luminosa Laguna Diamante.


FOTO: Diego TOGNETTI
Cuando nos acercamos a sus orillas, embelezados,
no nos damos cuenta que hemos caido en una primera trampa...
No hay espacio allí entre la montaña y el agua para que podamos pasar.


FOTO: Diego TOGNETTI
Debimos subir nuevamente una pequeña colina para hallar lo que creimos que sería la salida.


FOTO: Pablo PEZZANO
Denis con Eduardo ya bajaron hasta el nivel de la laguna.


FOTO: Pablo PEZZANO
Atrás de ellos van Panastas y El Pampa.


FOTO: Diego TOGNETTI
Allí se intercalan los dos Jorges en la Hilux gris.


FOTO: Pablo ANASTASIO
Finalmente baja "el tomatito" con Pexa y Diego a bordo.


FOTO: Pablo PEZZANO
Disfrutando de una aproximación a la laguna.


FOTO: Pablo PEZZANO
Disfrutando de una aproximación a la laguna.


FOTO: Eduardo CINICOLA
El labio occidental del cráter del Galán (Sierra de Tocontis), totalmente nevado.


FOTO: Eduardo CINICOLA
Patos en las lagunas de la vega sur de la Lag. Diamante.


FOTO: Eduardo CINICOLA
La vega nos encierra, caimos en una segunda trampa.


FOTO: Eduardo CINICOLA
El "puntudo" volcán Co. Pabellón a cuyos pies se encuentran las lagunas homónimas
por donde en expedición anterior hallamos una salida.


FOTO: Jorge ALONSO
Y, hablando de salida...
Por fin pudimos encontrar el canal que une las vegas con la laguna...


FOTO: Jorge ALONSO
Y lo pudimos vadear para salir de allí.


FOTO: Sergio ZEREGA
Solo una gran pampa de fino pedregullo se interpone ahora entre nosotros y la "Confluencia del Galán"


FOTO: Sergio ZEREGA
Allá están, esa aglomeración de camionetas nos dice que han llegado y están buscando el punto exacto.


FOTO: Diego TOGNETTI
Diego y su primer confluencia.


FOTO: Eduardo CINICOLA
Pampa registrando para enviar a confluence.org.


FOTO: Jorge ALONSO
El GPS mostrando los dos quíntupes ceros (en latitud y longitud), la altura y la hora.


FOTO: Jorge ALONSO
El Grupo de confluencieros... De izquierda a derecha:
Diego, Pexa, Eduardo, Pablo, Denis, Sergio, Jorge y Jorge.


FOTO: Sergio ZEREGA
Las muchas veces reconstruida apacheta que marca el punto exacto
en donde se cruzan el paralelo de 26 grados Sur con el meridiano de 67 grados Oeste.


FOTO: Sergio ZEREGA
Hablando de la hora que marca el GPS, ya eran mas de las dos de la tarde y todavía teníamos que
intentar arrimar a la cumbre del domo central del Galán.

Por suerte rapidamente hallamos el lecho seco del arroyo que nos abriría el paso hacia las entrañas del domo.
Por suerte estaba muy parejo.


FOTO: Eduardo CINICOLA
Atrás dejábamos el cuenco con la laguna Diamante.


FOTO: Sergio ZEREGA
Allí la vemos, la tenemos al alcance de las manos, la cumbre nevada de la derecha
es la cumbre sur o cumbre principal del Galán con 5.912m de altura.
Con esa cantidad de nieve será imposible llegar a la cima, veremos hasta donde nos deja la Pacha Mama.


FOTO: Sergio ZEREGA
Panastas y Pampa, siguiendo las huellas de Denis y las de Jorge ya llegan a la zona del "piso" de la nieve.
Aparecen algunas rocas.


FOTO: Jorge ALONSO
Denis continúa adelante, las piedras en la traza van agrandando su tamaño y aumentando en cantidad.


FOTO: Jorge HACKANSON
A los 5.100msnm apareció la nieve en las laderas, seguíamos avanzando.


FOTO: Jorge HACKANSON
Era evidente que ya la nieve no nos iba a dejar subir 800 metros más.


FOTO: Jorge ALONSO
"El tomatito" y "La "costurerita" siguen a buen ritmo ascendiendo por aquel lecho seco.


FOTO: Eduardo CINICOLA
A Denis se le complica...


FOTO: Eduardo CINICOLA
Definitivamente por allí no podremos continuar.


FOTO: Eduardo CINICOLA
Volvamos donde están los muchachos...


FOTO: Jorge ALONSO
Y comamos algo que ya es hora...


FOTO: Pablo PEZZANO
Fue un "almuerzo de altura"...


FOTO: Jorge HACKANSON
Cómo comen estos tipos !!


FOTO: Jorge ALONSO
Volvimos a la planicie periferia interior del cráter.
Cientos de huellas revelan la gran cantidad de visitantes que ha recibido en estos últimos años.


FOTO: Eduardo CINICOLA
Íbamos rodeando el domo central por el oeste y luego por el norte.


FOTO: Eduardo CINICOLA
Así vemos justamente la cumbre norte de 5.860m de altura preciosamente nevada.


FOTO: Pablo PEZZANO
Dedicamos una media hora a buscar infructuosamente las termas.


FOTO: Jorge HACKANSON
El domo nevado visto desde el norte.


FOTO: Jorge ALONSO
La huella nos lleva hasta "El Portal".


FOTO: Pablo PEZZANO
¿Por qué le habrán puesto "El Portal"?.


FOTO: Jorge HACKANSON
Extrañas formaciones de toba volcánica que luce como helado derretido.


FOTO: Jorge ALONSO
Más allá la huella sigue muy bien marcada y desciende al valle del Río de los Patos.


FOTO: Jorge ALONSO
Donde hallaremos la "ciudadela" de Colifalla.


FOTO: Sergio ZEREGA
Abandonada por sus fundadores, sus casas están semiderruídas.


FOTO: Sergio ZEREGA
Los techos a dos aguas construidos de maderas, tientos de cuero y adobe,
han perdido parte de su cubierta.


FOTO: Jorge ALONSO
Ello no impedirá que nos vayamos acomodando en el patio central.


FOTO: Jorge ALONSO
Ocupemos su cocina...


FOTO: Jorge ALONSO
Con techos y paredes tiznados por miles de noches de braseros encendidos.


FOTO: Diego TOGNETTI
Comentando las peripecias de la jornada.


FOTO: Jorge HACKANSON
En aquel mismo patio armamos las carpas para pasar la noche.

¿Mañana...? Mañana será otro día...


Esa noche debatimos en Colifalla,
debíamos decidir los planes para el día siguiente ya que varios querían
regresar a sus casas antes de lo previsto.
Fuera lo que fuese, seguramente habría aventura...
  Sigue acá ...

           
EDUARDO CINICOLA
Abril de 2.012            



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